Cuando se habla de masculinidad tóxica a menudo se piensa, directamente, en la forma que tenemos los hombres de relacionarnos con las mujeres en base a nuestra educación y en contraste con la “feminidad” de ellas. Sin embargo, lo verdaderamente relevante de la masculinidad toxica se encuentra en la relación del hombre consigo mismo y con los demás hombres, siendo derivadas de esto aquellas actitudes y comportamientos que dañan directamente a las mujeres. Por eso mismo este texto apenas va a estar enfocado a la relación hombre-mujer, si no a cómo se alimenta la masculinidad tóxica (o masculinidad a secas, pues en sí es un concepto problemático) en las relaciones entre hombres, yendo a la raíz de los problemas asociados a ésta.