Antes de comenzar con el tema principal que tratará el texto, creo necesario aclarar dos conceptos que utilizaré varias veces a lo largo del mismo. Por un lado, tenemos la democracia, palabra que utilizaré para referirme a una sociedad igualitaria, es decir, exenta de clases sociales, por lo que no debe ser relacionada con las democracias representativas que conocemos. Por otro lado, destacar que cualquier otro sistema social es contrario a la democracia real, por tanto es indiferente, con ciertos matices, que hablemos de monarquía, oligarquía aristócrata o democracia parlamentaria, pues en todos ellos existen clases diferenciadas que engendran desigualdad.
Dicho esto, el texto se centrará en la relación intrínseca existente entre la sociedad de clases, en todas sus formas, y la guerra, pues sólo un sistema asentado en la desigualdad podría sacar beneficio alguno del conflicto bélico.